La meva experiència personal, per Salwa

Para empezar, decidí participar en este proyecto debido a mi interés en descubrir qué se esconde detrás de la imagen que generalmente se tiene de La Mina. Soy de un barrio completamente distinto y me motiva entender el origen de los estereotipos asociados, especialmente considerando la gran diversidad presente en este barrio. Y con todo esto, ahora me encuentro redactando mi evaluación final y es sorprendente lo rápido que pasa el tiempo. 

Ha sido una oportunidad formar parte de este proyecto, ver cómo viven y las situaciones complejas en las que se encuentran. Siempre hay otra realidad más allá de lo evidente, y gracias a esta experiencia, he tenido la posibilidad de vivirlo en primera persona, y ver la realidad. 

La primera sesión la llevamos a cabo con los profesionales del Instituto Escuela La Mina. Inicialmente, experimenté cierto nerviosismo al dinamizar un colectivo profesional, siendo esta mi primera sesión. No sabía qué esperar de este grupo, si nuestras dinámicas serían bien recibidas o si participarían activamente, entre otras incertidumbres. No obstante, confiaba en mi capacidad y en el trabajo realizado con mis compañeras. Durante la sesión, todo fluyó con naturalidad y fluidez, generando un intercambio enriquecedor donde nadie quería marcharse y todos compartíamos nuestras experiencias. Esta sesión resultó productiva, ya que el colectivo contribuyó significativamente con sus aprendizajes. En general, las actividades planificadas tuvieron éxito, y me enriquece saber que todos salimos de ese encuentro con un sentimiento de satisfacción y alegría. 

En la segunda sesión, trabajamos con los Jóvenes de la UEC. Esta vez, sentí un mayor nerviosismo, ya que desconocía cómo sería el grupo, si participarían activamente o no o si asistiría un número suficiente de personas. Al llegar, nos encontramos con 6 o 7 alumnos, lo cual me sorprendió, ya que la mayoría mostraba una gran disposición para participar y eran bastante extrovertidos. Hay que destacar que unos han participado más que otros, pero en general han hablado todos. A pesar de ciertas dificultades para mantener su atención y algunas interrupciones, me siento satisfecha con los resultados obtenidos. Creo que disfrutaron la sesión y han aprendido de nosotros, al igual que yo de ellos.

La tercera y última sesión será inolvidable para mí. Realizamos la sesión con el “L’equip educatiu de l’espai Jove de la Mina”. En este caso, no experimenté nerviosismo, dado que ya había superado la timidez en las sesiones anteriores. Mis compañeras y yo preparamos la sesión, nos dirigimos al “l’espai Jove de la Mina” y llevamos a cabo nuestra actividad. Las dos chicas con las que interactuamos fueron muy amables, me sentí muy cómoda durante la sesión y recibimos retroalimentación positiva por parte de ellas. Todo fluyó con naturalidad y el tiempo pasó muy rápido. La sorpresa llegó al salir. Por casualidad, la noticia que analizamos ese día versaba sobre una película filmada en La Mina, “Mi soledad tiene alas”, donde se mencionaba a Toni Porto, a quien también habíamos mencionado en la segunda sesión, siendo él el fundador del equipo femenino de La Mina y apareciendo en una escena de la película. Justo al salir, mi compañera y yo estábamos grabando para documentar la tercera sesión, cuando de repente vimos a Toni Porto frente a nosotros. La emoción que sentí al verlo fue indescriptible, apenas unos minutos antes estábamos hablando de él y ahora lo tenía frente a mí. Mis compañeras también estaban emocionadas por este encuentro. Nos acercamos, le expliqué que somos estudiantes de la Universidad de Barcelona y nuestra participación en el proyecto, entre otros detalles. Le mencioné que hacía unos minutos habíamos estado hablando de él y la película, iniciando así una conversación donde nos relató cómo se llevaron a cabo las grabaciones en el barrio, entre otros detalles. Al despedirnos, le agradecimos el tiempo y las explicaciones que nos dio. 

En conclusión, participar en este proyecto ha sido una experiencia inolvidable. Desde el inicio, mi curiosidad por desentrañar los estereotipos de La Mina me llevó a una experiencia llena de sorpresas y aprendizajes. En cada sesión, enfrenté mis propias dudas y nervios, pero la manera en que cada grupo respondió, compartiendo sus realidades, superó mis expectativas. Ver cómo las actividades planeadas fluían y generaban ese intercambio auténtico y enriquecedor me llenó de satisfacción. Sin hablar del encuentro con Toni Porto, una figura clave relacionada con lo que habíamos discutido previamente. Sentir esa emoción indescriptible al verlo, poder conversar con él y escuchar sus experiencias, cerró este viaje de descubrimiento de una manera inesperada pero profundamente significativa. Esta experiencia ha ampliado mi comprensión, me ha conectado con realidades distintas y me ha mostrado que la autenticidad y el intercambio genuino pueden romper las barreras de los estereotipos.